Lo más importante es el AMOR

amorArbol

No importa donde estás en la vida. Puede parecer que te equivocaste. O puedes pensar que no. Puedes haberte levantado y caído mil veces, pero hay fortaleza en saber que están aquellos que te aman.

Quizás en algún momento pensaste: “Nadie me quiere”. Nada más alejado de la verdad. Hay alguien que te ama y quiere conocerte. Y no se puede decir que se ha amado si no se le conoce. Esto dice la Biblia:

1 Juan 4:8 Traducción en lenguaje actual (TLA)

8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

Para conocer a Dios hay que amar. “Conocer” a alguien, significa vivir experiencias con ese alguien. Que nos muestre, que nos hable, que se nos revele quién y cómo es. Al amar, se nos revela Dios. Y cuando se nos revela el amor de Dios, es cuando sabemos por qué estamos en esta tierra. Es la razón y el motivo por el cual quiero conocerlo cada día más. Porque NUNCA me sentí tan libre como el día que supe de su amor. Hay libertad en el amor de Dios.

Un Poder y una unción especial se desprenden: y TODO, ocurre en la revelación de su amor.

Anuncios

El hombre que tenía una deuda

Cuenta la Biblia que cierto hombre vivió un día una situación muy particular. Necesitando agrandar el lugar donde habitaba, acompañado, descendió cerca de un río en busca de madera:
“Cuando llegaron al Jordán, cortaron árboles. Pero sucedió que cuando uno de ellos estaba derribando un tronco, el hierro del hacha se le cayó al agua; y gritó, y dijo: ¡Ah, señor mío, era prestado!” (2 Reyes 6:4-5).
Muchas son las personas que se encuentran frente a situaciones similares a lo largo de su vida. Y me refiero al hecho de “pedir prestado”. Si bien existen ocasiones muy precisas donde endeudarse puede llegar a ser beneficioso (por ejemplo, para invertir en algo que generará más interés que el que me causó dicha deuda), en general, las deudas son un problema.
Este hombre, saca a la luz la noticia de que esa hacha no era suya al momento de perderla. Es muy probable que los que lo acompañaban no lo supieran, por la forma en la que lo expone. Estamos frente a un hombre que pretendía mostrar algo que no era.
Y es que la deuda es una licencia para “pretender” algo que no se es, o no se tiene.
A pesar de la situación que estemos atravesando en lo financiero, todos podemos tomar la decisión de estar libres de deudas. No es una cuestión de un momento. Es un tema de educación. Todos los días vemos personas que usan su tarjeta de crédito para mostrarse algo que no son, y tener algo que aún no es suyo. Tú puedes desarrollar tu carácter, y pasar a ser de los que “prestan”, y no de los que piden prestado (Deuteronomio 28:12).
Recuerda: lo que uno hace por el bien del mañana se llama “inversión”. Pero el disfrutar el hoy, al costo del mañana, se llama “deuda”.
La Biblia habla mucho acerca de estos temas. Es hora de escuchar qué dice, en lugar de prestar nuestros oídos a una sociedad que nos empuja a consumir, por encima de otras cosas, sin tomar decisiones bien pensadas. Si deseas salir de esta situación, debes saber que estás a tiempo. Y Dios no sólo puede ayudarte, sino que ese es su deseo.