¿Eres rico o eres pobre?

 

Las personas suelen tener una idea pre-concebida de lo que es ser rico. Piensan, en su mayoría, que está relacionado a la cantidad y calidad de los bienes que poseen. De tener mucho, y en una medida superior a la media, se considerarían ricos. De tener lo mismo que los demás, se verán como personas comunes. Y de tener menos que el resto, pensarán que son pobres.

La Biblia nos muestra otro concepto acerca del ser rico:

2 Corintios 9.6-8  6 Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará.[a]7 Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.8 Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.

Siempre encontramos la palabra riqueza relacionada con prosperidad y abundancia. Es interesante mirar, que la abundancia tiene un fin en lo que acabamos de leer: el poder compartir con otros, haciendo buenas obras. No por casualidad está ligado al dar. Compartir con otros, y dar con alegría, no obligados, sino disfrutándolo, es la clave para el progreso y la riqueza.

La pobreza, la cual podríamos definir como lo hace la Biblia en su versión hebrea y griega, significa un “estado de mendigo”. Es estar siempre pidiendo algo. Por lo cual no necesariamente alguien es pobre por no tener bienes. Si se la pasa pidiendo, reclamando, necesitando buscar algo para cubrir lo propio, es una persona pobre.

El salmista dijo: “No he visto justo desamparado, ni su descendencia que MENDIGUE pan”.

Un justo no anda mendigando. El peor estado de un hombre no es perderlo todo; es, habiéndolo perdido todo, ponerse a mendigar.

Por el contrario, tener prosperidad, es no tener la necesidad de tener que pedir. Es tener para dar. Es tener para elegir. Es tener “muchas opciones”. No es tener bienes. Es poder elegir entre los bienes que uno quiera. Eso es prosperidad.

Dios dice que si sembramos mucho, tendremos mucho. Dios dice que puede hacer que tengamos todo lo necesario, en toda circunstancia, y para toda buena obra que queramos hacer. Se trata de una decisión: ¿quieres ser pobre? ¿quieres vivir siempre pidiendo? ¿o prefieres tener opciones para elegir?. El secreto está en tu interior. Si tu interior prospera y cambia, todo en el exterior también lo hará.

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Ser agradecido en TODO

En cierta ocasión, en un grupo de personas, muchos amigos y otros conocidos, decidieron que llegada la navidad y para que todos tengan su regalo, jugarían al “amigo invisible”. Todos ponen su nombre en un papel, y luego cada uno saca uno al azar. Aquel nombre que le tocó, será a quien le debe hacer un regalo. Llegado el momento de la entrega, uno de ellos se acercó con emoción por lo que había de dar, y al entregarle el obsequio a un muchacho, éste lo besó y siguió de largo. Aquel jóven emocionado pasó de la alegría a la bronca, diciendo: “nunca más le regalo nada; ni gracias me dijo”.

¿Cuántas veces pasamos por la misma situación? Regalamos o damos algo, y no recibimos ningún reconocimiento por ello. Y el primer sentimiento es, o quitarle el regalo, o bien decidir nunca más darle nada a dicha persona. Pero considero que la pregunta más importante es: ¿Cuántas veces fuimos nosotros los desagradecidos?

Es demasiado importante el ser agradecidos como para pasarlo por alto. El problema es que muchas veces esperamos cosas de la gente, y esas cosas no llegan. Y en lugar de esperar de los demás, deberíamos celebrar lo que ya tenemos. Termina un año y nadie puede decir “yo no recibí nada”. Por más mínimo que sea, debemos ser agradecidos. Es un recurso que no podemos dejar de usar, un poder que está en nuestras manos.

La Biblia nos dá una diferenciación clave:

“Den gracias a Dios en cualquier circunstancia. Esto es lo que Dios espera de ustedes, como cristianos que son” (1 tesalonicences 5.18 / Traducción lenguaje actual).

Otra versión de este versículo dice “den gracias en todo”. No dice que agradezcamos “por todo”.

Nadie quiere agradecer por las cosas malas que ocurren. Pero sí ser agradecidos “en todo”; en toda circunstancia, en toda situación.

¿Se puede ser agradecido al finalizar el año? Si. ¿Aunque no haya sido un buen año? Si. De esta manera veremos activarse en nuestras vidas la respuesta a cualquier problema que enfrentemos. Sea cual sea la situación negativa, si es que existe, no estamos solos. Dios nos acompaña. En cada situación, Cristo es la solución.

¡Gracias Dios por este año que me has dado!