Cuando las cosas se dan vuelta

todocambiaJosé es un gran testimonio de la gracia de Dios y de cómo él revierte las cosas. Un hombre que aparece en la Biblia, y cuya historia conmueve. Vendido por sus hermanos como un esclavo, luego condenado a la cárcel por su amo por un crimen que no cometió, y aún así, en lugar de enojarse, José sirvió con excelencia. Salió de la prisión y fue restaurado con una nueva posición en el Reino: Faraón lo quiere trabajando como Primer Ministro. Le preparan nuevas ropas, gana nuevas influencias.

Génesis 50:20 (Reina-Valera 1960) “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.

Lo que representaba un problema de años, ahora encaja en el plan de Dios para servir a su familia y a su nación. ¿Puedes ver como Dios da vuelta todas las cosas? No solamente para ti, sino para las generaciones que vienen. Porque lo que hizo José, cambió el destino de su familia por completo.

Dios está trabajando en todas las cosas para tu bien. Dice Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Dios está en el negocio de dar vuelta las cosas. ¿Cómo actuarías si HOY mismo diera vuelta algo en tu vida? ¿Estarías feliz? ¿Y por qué no estarlo ahora entonces?. Él te quiere lleno de gozo. Recibe hoy por la fe lo que el gozarte ya va encaminando para tu familia.

Anuncios

Disciplina para alcanzar las metas

 

Todos tenemos alguna historia respecto al lavarse los dientes. Propia, de algún hermano o un familiar, pero podemos coincidir en algo: al principio, mamá o papá nos tenían que insistir en hacerlo. Algún día lo olvidábamos, otro no teníamos ganas. Pero hay algo que es real hoy, y es que al ser adultos, ni pensamos en hacerlo: simplemente lo hacemos. Sabemos que es por nuestra conveniencia, y se nos volvió un hábito diario.

De eso se trata un hábito: algo que hacemos sin pensar.

Parece algo pequeño, pero es un buen ejemplo. En algo nos volvimos disciplinados: en cepillarnos los dientes. Lo hacemos todos los días, y no fallamos. Pero no fue algo de un día para el otro, tomó un tiempo. Fue un proceso.

Funciona en el caso inverso: no nos volvemos indisciplinados de golpe. Es de a poco. Una persona no aumenta de peso de un día para el otro, sino que al ser indisciplinado un poco un día, otro poco otro día, sin cuidar lo que come, en determinado momento encontrará que su peso ya no es el mismo. Y que no lo puede cambiar en un instante.

Sabemos entonces, que en lo que sea que nos disciplinemos, obtendremos un hábito. Y por supuesto existen hábitos buenos y malos. Será tiempo de corregir hábitos, y disciplinarse para alcanzar metas. Porque si en el año que comienza queremos ver cambios, hay algo que tenemos que saber:

En todo lo que nos volvamos consistentes, veremos cambios.

Y claro, nuevamente, funciona a la inversa: en lo que no soy consistente, en lo que comienzo y luego abandono, NUNCA veo cambios.

Jesús le dijo en cierta ocasión a sus seguidores: “Si se mantienen en mis palabras, serán verdaderamente mis discípulos” (Romanos 8:31). La palabra discípulo habla de uno que se disciplina en seguir. El principio es que podemos ser personas disciplinadas siempre que nos mantengamos en algo. Y si lo hacemos en la Palabra de Dios, sabemos que el éxito está asegurado.

¿Queremos alcanzar metas nuevas? Hay que disciplinarse. Para el que cree, nada es imposible.

Lo que se dice en casa: ¿arruina o construye?

Las Palabras tienen un poder especial. Tienen un poder creativo. Todo lo que existe primero fue dicho en algún momento. Lo que se dice es muy importante.

Y si hay un lugar donde se dicen cosas es en el Hogar. Todos somos marcados, para bien o para mal, por las cosas que nos dicen en nuestra familia. Y es bueno observar el comienzo de este asunto: qué pasó con la primera familia de esta tierra, la de Adán y Eva. Dice la Biblia que Eva, en su encuentro con la serpiente, dijo:

“Podemos comer del fruto de los árboles. Pero en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario morirán”. Pero la serpiente le dijoa la mujer: ¡No es cierto, no van a morir!” (Génesis 3:2-4).

La primer arma usada por el enemigo contra la familia fue “algo que se dijo”.

Les dijo que lo que Dios decía no era cierto. Y ya sabemos cual fue el resultado de creer esas palabras. Y son muchas las ocasiones que en las familias se dicen cosas que no son ciertas. O quizá que luego nos arrepentimos de haber dicho. Tenemos que revisar lo que decimos. Lo que decimos, se transforma en lo que somos.

Un gran error que se cometen en las familias es el hecho de “asumir”, en lugar de “hablar”. Eva asumió que el hecho de que una serpiente hable era algo adecuado. Y no era normal. Ella tenía autoridad sobre todos los animales de la tierra, podía haberla callado. Y no lo hizo.

En las familias, asumimos que nuestros hijos saben, asumimos que de alguna manera aprenderán lo que no nos animamos a decirles, y que lo harán bien. Y es pura negligencia esperar que aprendan algo que no les enseñamos, para luego lamentar que les fue enseñado de la manera incorrecta, en el lugar más inadecuado.

En la mayoría de los hogares, asumimos más de lo que decimos.

Es hora de aprender a decir. Es hora de aprender a hablar. Es tiempo de utilizar palabras correctas en casa. Hablar como Dios habla. Hablar lo que Dios habla. Así explotaremos el potencial de cada uno de los integrantes de nuestra familia para bien, y no para mal.

¿Será hora de cambiar de amigos?

AmigosEs necesario evaluar las amistades que tenemos. Uno espera de todo amigo que sea, sobre todo, alguien “leal”.

El significado de la palabra LEALTAD está ligado a la obligación de tener que elegir un lado. Claro, uno puede tener muchos amigos, pero en determinado momento, tanto ellos como nosotros, tendremos que elegir de qué lado vamos a estar.

En la Biblia el libro de Proverbios dice que “el justo es guía de su prójimo, pero el malvado lleva a la perdición”. Sería un engaño pensar que esto nunca nos va a pasar. Es que un amigo te puede hacer equivocar. Te puede decir las cosas más “sinceras”, pero eso no significa que digan la verdad.

Lo cierto es que los amigos correctos pueden ser una bendición, y los erróneos una maldición.

Si tienes esa clase de asociaciones, debes tomar una decisión ahora. La compañía que tengas decidirá la clase de vida que tengas. De hecho, observando con quienes estás, se puede saber cómo puedes terminar.

Si quieres vivir bien, tienes que elegir bien las amistades. Este es el mejor momento para hacerlo.

Cambio de dirección

cambios.jpg

Debes repensar lo que asumes. Si es cierto o no. Si lo que asumes o piensas, crees que es correcto, debes repensarlo. Lo que creemos y asumimos forma nuestra vida, por lo que existe la posibilidad, de que creamos cosas que no son verdaderas.

Muchos piensan que hacen lo correcto, hasta que llegan al fin de ese asunto, y se dan cuenta de que no era así, perdiendo tiempo y fuerzas. Me gusta el ejemplo del automóvil: uno puede tomar una ruta equivocada, y aún así pensar que va por la correcta. Pueden pasar horas en ese camino, pero cuando uno se da cuenta del error, debe dar la vuelta, y volver por la dirección contraria.

Muchos pierden el tiempo, y no es sabio esperar que por arrepentirse todo arranca de golpe. Hay que volver a ganar el tiempo perdido, ya que esto no es magia. Como el auto, hay un camino que recorrer, se suman horas que no teníamos en cuenta, pero que aún así pasarán.

Tal vez alguien te estuvo hablando por años. Y aún no hiciste nada para cambiar.

Por eso veo interesante lo que la Biblia dice al respecto: ‘hay caminos que al hombre le parecen bien’. No hagas lo que te parezca, haz lo correcto. No tomes el camino que te parece, toma el correcto para llegar a ese destino.

Seguramente tuviste una situación en la cual te arrepentiste por algo mal hecho. Pero también habrás notado que no es suficiente. Ahora hay que hacer las cosas de otra manera. El mundo está lleno de personas que se arrepienten pero nunca cambian.

Arrepentirse debe ser un cambio de mente. Un cambio de dirección.

La Palabra de Dios nos dice que no nos engañemos, porque lo que sembramos, eso cosecharemos. No esperes hasta que sea demasiado tarde y seas engañado. Gracias a Dios por tener esta oportunidad de abrir los ojos, y comenzar a hacer cambios.

Cómo hacer cambios verdaderos

Para realizar cambios es clave que tomes la responsabilidad. No puedes culpar a otros. Si lo haces, nada funcionará. Nada ni nadie te ayudará. Estarás fuera de control, y no habrá ayuda ni cambio.

¿Qué pasa cuando culpas a otros?: comienza un juego peligroso. Es la búsqueda para ver quién es el culpable. No sirve. Lo que verdaderamente estás diciendo cuando culpas a tu mujer, a tu trabajo, al gobierno, a otros, es: ‘COMO NO PUEDO CAMBIAR, VOY A EMPEZAR A CULPAR A OTROS, PORQUE NO QUIERO CAMBIAR’.Es que cuando culpas a otra persona, lo que estás reflejando es algo así: ‘como yo no quiero cambiar, cambia tú’. Aunque no lo digas, esta es la verdad.

Tenemos que aceptar nuestra RESPONSABILIDAD. Al final de todo, cuando estamos solos, no podemos culpar a nadie. Donde estás HOY es tu responsabilidad. Eres tú quien se endeuda. Eres tú quien arruina o construye tu familia. No es otro. Tú eres responsable de tus hijos. Eres responsable de tus cosas. ES TU RESPONSABILIDAD.

En resumen, eres responsable de manejar tu vida. Y EL MANEJO DE TU VIDA COMIENZA EN TU ESPIRITU.

Solamente la Palabra de Dios es la que llega a lo profundo del corazón. Solo la Palabra afecta al Espíritu con una llegada a fondo para el cambio.Tienes que empezar desde tu interior. Acepta tu responsabilidad por la manera en la que piensas. Así comienza el cambio.