Cómo hacer para no ofenderse

 

A todos nos habrá pasado. Ofendidos por algo, o bien ofendidos con alguien. ¿Será posible evitar dicha situación?. La ofensa tiene que ver con el resentimiento, sea por un ataque o agresividad recibida, o por una injusticia vivida. Cualquiera sea el caso, no tiene nada de divertido. Al contrario, nos hace entrar en una rueda difícil de salir.

La palabra “ofensa” es traducida en la Biblia como “tropiezo”. De hecho, la palabra griega para ofensa es “skandalon”. Significa escandalizarse, que es literalmente “caer en una trampa”.

Y esa es la clave: la ofensa es una trampa. Como un anzuelo para el pez, es la ofensa para el hombre.

Supongo que la única manera de evitar algo que puede ocurrir es sabiendo de que eso viene. Si el servicio meteorológico nos permite saber cómo vestirnos, o cómo salir a la calle, saber qué puede ocurrir con la ofensa nos ayudará a estar preparados. De eso se trata: estar preparados.

Hay ciertas palabras en el Evangelio de Lucas, capítulo 17, dichas por Jesús a sus discípulos: “Los tropiezos (ofensas) son inevitables, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!”. Las ofensas siempre van a venir. Es inevitable. Siempre habrá una ocasión, siempre habrá una persona, siempre habrá algo o alguien que nos irrite. Pero sabiendo que no podemos evitar que vengan esas situaciones, hagamos lo que sí podemos: estar preparados. Y aquel que nos hizo algo, será quien tenga el problema, no nosotros.

A la mayoria de la gente no le gusta los ejercicios físicos. Duelen. Pero después de un tiempo se disfruta porque nos hacen sentir bien. A nadie le gusta ser agredido, o vivir alguna injusticia. Pero esas cosas, mientras estemos en este mundo, van a suceder. Y es mejor entrar en el proceso de preparación, y ya no caer más en la trampa. Enojarse con otros, ofenderse, estar mal con las personas, siempre será de tropiezo. Tenemos que estar listos. Y llegará el día donde lo que nos digan o hagan, ya no será para nosotros causa de preocupación.


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Cambio de dirección

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Debes repensar lo que asumes. Si es cierto o no. Si lo que asumes o piensas, crees que es correcto, debes repensarlo. Lo que creemos y asumimos forma nuestra vida, por lo que existe la posibilidad, de que creamos cosas que no son verdaderas.

Muchos piensan que hacen lo correcto, hasta que llegan al fin de ese asunto, y se dan cuenta de que no era así, perdiendo tiempo y fuerzas. Me gusta el ejemplo del automóvil: uno puede tomar una ruta equivocada, y aún así pensar que va por la correcta. Pueden pasar horas en ese camino, pero cuando uno se da cuenta del error, debe dar la vuelta, y volver por la dirección contraria.

Muchos pierden el tiempo, y no es sabio esperar que por arrepentirse todo arranca de golpe. Hay que volver a ganar el tiempo perdido, ya que esto no es magia. Como el auto, hay un camino que recorrer, se suman horas que no teníamos en cuenta, pero que aún así pasarán.

Tal vez alguien te estuvo hablando por años. Y aún no hiciste nada para cambiar.

Por eso veo interesante lo que la Biblia dice al respecto: ‘hay caminos que al hombre le parecen bien’. No hagas lo que te parezca, haz lo correcto. No tomes el camino que te parece, toma el correcto para llegar a ese destino.

Seguramente tuviste una situación en la cual te arrepentiste por algo mal hecho. Pero también habrás notado que no es suficiente. Ahora hay que hacer las cosas de otra manera. El mundo está lleno de personas que se arrepienten pero nunca cambian.

Arrepentirse debe ser un cambio de mente. Un cambio de dirección.

La Palabra de Dios nos dice que no nos engañemos, porque lo que sembramos, eso cosecharemos. No esperes hasta que sea demasiado tarde y seas engañado. Gracias a Dios por tener esta oportunidad de abrir los ojos, y comenzar a hacer cambios.