Ahora podemos tener paz

tormentaPazLa gente busca paz. Quiere seguridad. ¿Pero qué es la paz en verdad?. La palabra en su significado bíblico puede considerarse plenitud, tranquilidad. Es estar completo donde otros no lo están, o dónde antes no había nada. Tiene que ver con la tranquilidad de saber, que frente a cualquier tormenta, todo saldrá bien.

¿Y cómo saber que las cosas saldrán bien si todo parece estar mal? Jesús lo dijo: “Mi paz les dejo, y no es como la que el mundo da” (Juan 14:27).

Ahí la diferencia: la paz que podemos encontrar en esta vida nos sirve cuando las cosas van bien. Pero cuando hay problemas, no estamos tranquilos.

Otra cosa es la paz que Dios nos da. Jesús, estando en una barca con sus discípulos, en medio de una tormenta, dormía (Mateo 8). Eso es paz. Sus seguidores lo despertaron, porque tenían miedo de morir. No tenían la paz que Cristo sí tenía.

Hoy podemos recibir esa paz de parte de Dios. Y la dejó Jesús para nosotros. Primero paz con Dios, porque nos reconcilió con Él. Y segundo paz con nuestro prójimo, porque ahora es nuestra responsabilidad tratarlos a ellos como Dios nos trató a nosotros: amándonos. ¡Aunque sean nuestros enemigos!. Esto dice la Palabra:

Romanos 5:1-2Nueva Traducción Viviente (NTV)

Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz[a] con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios.

La gracia de Dios nos permite vivir en esa paz que sólo Él sabe dar. ¿Cómo la recibo? Confiando en Él. Entregándole mi problema. Ahora Él puede en mí, lo que por mis fuerzas no podía yo. ¡Alégrate porque vas a ver la paz de Dios en tu familia!.

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Lo más importante es el AMOR

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No importa donde estás en la vida. Puede parecer que te equivocaste. O puedes pensar que no. Puedes haberte levantado y caído mil veces, pero hay fortaleza en saber que están aquellos que te aman.

Quizás en algún momento pensaste: “Nadie me quiere”. Nada más alejado de la verdad. Hay alguien que te ama y quiere conocerte. Y no se puede decir que se ha amado si no se le conoce. Esto dice la Biblia:

1 Juan 4:8 Traducción en lenguaje actual (TLA)

8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

Para conocer a Dios hay que amar. “Conocer” a alguien, significa vivir experiencias con ese alguien. Que nos muestre, que nos hable, que se nos revele quién y cómo es. Al amar, se nos revela Dios. Y cuando se nos revela el amor de Dios, es cuando sabemos por qué estamos en esta tierra. Es la razón y el motivo por el cual quiero conocerlo cada día más. Porque NUNCA me sentí tan libre como el día que supe de su amor. Hay libertad en el amor de Dios.

Un Poder y una unción especial se desprenden: y TODO, ocurre en la revelación de su amor.

Acercándote a otros a la manera de Dios

La forma en la cual un hombre establece sus relaciones, o la manera en la cual una mujer aplica su criterio para compartir tiempo, suele ser casi un misterio. Cada uno tiene su librito, porque le sale así, o porque lo practicó con alguien, o bien se lo enseñaron. ¿Pero qué tal observar qué dice la Biblia al respecto?:

El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo;
Y amigo hay más unido que un hermano (Proverbios 18:24)

Mostrarse significa “acercarse”. Y el mejor acercamiento que podemos tener con el sexo opuesto es siendo reales. Siendo quienes somos. Mostrar algo irreal, o inventar lo que no somos, no tiene sentido. Un amigo se muestra amigo. No de otra forma.

Eso se llama tener carácter: permanecer siendo el mismo al pasar por la circunstancia. Y no querer mostrar falsedad, algo imposible de sostener en el tiempo.

Nunca irás por encima del nivel de tu carácter.

Cada decisión que tomamos muestra si tenemos o no carácter. Y elegir la gente con la que pasamos el tiempo es la mejor muestra de quiénes somos, qué es lo queremos, y hacia dónde vamos. ¡Elijamos relacionarnos a la manera de Dios!.

No le debas nada a nadie

Las deudas no suelen ser nada bueno. Eso no quiere decir que pedir prestado sea siempre malo. Si uno es inteligente y administra correctamente, se puede sacar un beneficio. Pero la verdad es que no es “lo mejor”. Mejor sería ser de los que prestan, antes de ser de los que piden prestado. La Biblia es una buena referencia para esto:

Romanos 13:7-8

Así que páguenle a cada uno lo que deban pagarle, ya sea que se trate de impuestos, contribuciones, respeto o estimación.No le deban nada a nadie. La única deuda que deben tener es la de amarse unos a otros. El que ama a los demás ya ha cumplido con todo lo que la ley exige.

Salir de las deudas siempre nos conviene. Y llegar al punto de no deberle nada a nadie, también. Simplemente el amar; eso es algo que tendríamos que hacer toda la vida.

La Biblia habla mucho de este tema. Y hasta dice que el deudor se vuelve esclavo de aquel que le prestó (Prov. 22:7). Es clave en la vida de un buen administrador salir de una situación como esa.
Todos tenemos algo para manejar. Pequeño o grande, a todos se nos ha dado algo. Y debemos saber invertir correctamente. Y pagar lo que debemos.

Inversión: esfuerzo que uno hace hoy, por el bien del mañana.
Deuda: lo que uno hace para disfrutar hoy, al costo del mañana.

Es un buen día para hacer lo que hay que hacer. Y salir de las deudas; se empieza dando un primer paso.

Ser agradecido en TODO

En cierta ocasión, en un grupo de personas, muchos amigos y otros conocidos, decidieron que llegada la navidad y para que todos tengan su regalo, jugarían al “amigo invisible”. Todos ponen su nombre en un papel, y luego cada uno saca uno al azar. Aquel nombre que le tocó, será a quien le debe hacer un regalo. Llegado el momento de la entrega, uno de ellos se acercó con emoción por lo que había de dar, y al entregarle el obsequio a un muchacho, éste lo besó y siguió de largo. Aquel jóven emocionado pasó de la alegría a la bronca, diciendo: “nunca más le regalo nada; ni gracias me dijo”.

¿Cuántas veces pasamos por la misma situación? Regalamos o damos algo, y no recibimos ningún reconocimiento por ello. Y el primer sentimiento es, o quitarle el regalo, o bien decidir nunca más darle nada a dicha persona. Pero considero que la pregunta más importante es: ¿Cuántas veces fuimos nosotros los desagradecidos?

Es demasiado importante el ser agradecidos como para pasarlo por alto. El problema es que muchas veces esperamos cosas de la gente, y esas cosas no llegan. Y en lugar de esperar de los demás, deberíamos celebrar lo que ya tenemos. Termina un año y nadie puede decir “yo no recibí nada”. Por más mínimo que sea, debemos ser agradecidos. Es un recurso que no podemos dejar de usar, un poder que está en nuestras manos.

La Biblia nos dá una diferenciación clave:

“Den gracias a Dios en cualquier circunstancia. Esto es lo que Dios espera de ustedes, como cristianos que son” (1 tesalonicences 5.18 / Traducción lenguaje actual).

Otra versión de este versículo dice “den gracias en todo”. No dice que agradezcamos “por todo”.

Nadie quiere agradecer por las cosas malas que ocurren. Pero sí ser agradecidos “en todo”; en toda circunstancia, en toda situación.

¿Se puede ser agradecido al finalizar el año? Si. ¿Aunque no haya sido un buen año? Si. De esta manera veremos activarse en nuestras vidas la respuesta a cualquier problema que enfrentemos. Sea cual sea la situación negativa, si es que existe, no estamos solos. Dios nos acompaña. En cada situación, Cristo es la solución.

¡Gracias Dios por este año que me has dado!